OWZAT?!

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Patos de oro y bolas curvas: explorando el extraño mundo del críquet.

 

“¿Pues, cómo se juega exactamente el críquet?”

“Bueno… ¿cuánto tiempo tienes para que te lo explique?”

Pregúntale a alguien que te cuente las reglas de críquet y podrías bien haberte comprometido a un sermón de un mes, que al final te dejará más confundido que antes. Así es la índole de uno de los deportes favoritos de Inglaterra. Siempre que se me pregunta la misma c

osa, suelo responder diciendo que es básicamente una versión inglesa del béisbol.  Por supuesto que eso es una generalización, pero la estructura básica de los dos juegos es parecida: un jugador tira la bola, otro la golpea y si la golpea bien, corretea un poco. Probablemente sea eso lo que entiende la mayoría de personas que ven un partido de críquet por primera vez, y escuchar las frases ‘silly mid-ons’ y ‘reverse-sweeps’ no tendrían ningún sentido. Por eso, debería explicar,  lo que significan estas frases, por lo menos a lo que se refieren. La mayor parte de la jerga extraña del críquet que escucharás, se refiere, o a los nombres de los diferentes golpes (reverse-sweep, on-drive, slog-sweep, cut, pull), o a las posiciones de los jugadores que están en el campo tratando de parar la bola (square leg, silly mid-on, long-leg, point, 3rd man, extra cover) o también a las técnicas usadas para tirar la bola (googlies, off-spin, seaming), además de muchas otras que no tengo tiempo (ni espacio) para mencionar. Y son todas partes imprescindibles para entender el juego. No se puede reducir el críquet  a sus elementos tácticos y técnicos, ya que trae consigo una cultura entera, como se podría bien imaginar cuando se trata de un deporte que, en su formato más corto, tarda todo un día para completar un partido, y en su formato más largo, 5 días. En un evento deportivo tal maratoniano, se encuentra que los espectadores atribuyen gran importancia a los almuerzos, las meriendas (‘afternoon tea’), la siesta inevitable detrás de unas gafas de sol, leer el periódico y picar constantemente en un picnic sin fondo. Y así es, ya sea viendo un partido jugado entre dos pueblitos en una perezosa tarde de domingo o viendo un partido internacional de cinco días entre Inglaterra y Australia (simbólicamente nombrado ‘The Ashes’/’Las Cenizas’), en el estadio deLord’s, ’el hogar de críquet’.  En este observarás aún rituales más extraños, principalmente vestir unos de los trajes más coloridos conocidos por la humanidad, y los cantos constantes de la afición viajera del equipo inglés, ‘The Barmy Army’. Si se quita cualquiera de estos aspectos, como en el famoso dicho inglés, “it’s just not cricket!” (Esta es una frase que quiere decir que algo no es correcto o es injusto). Entonces, pese a que parece impenetrable desde afuera, y ciertamente requiere  un poco de compromiso para poder apreciarlo al máximo, seguramente vale la pena, ya que no sólo podrás apreciar un deporte emocionante e intricado, sino también adquirirás un nivel más en el que relacionarte con la gente y la cultura deportiva inglesa, sin mencionar lo impresionante que sería poder decir la frase:

he was gone for a golden duck after  slog-sweeping a googly that came off the rough, past silly mid-on to the fielder at cow corner”

Ni siquiera voy a intentar traducir eso. ¡Tendrás que averiguar el significado por ti mismo!

Tom Gidman, Inglés y super-aficionado del críquet

 

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OWZAT?!

Golden ducks and googlies: exploring the strange world of cricket.

 

“So how exactly does cricket work?”

“Well… how long have you got?”

Ask someone to explain to you the rules of cricket and you could well have just committed yourself to a month-long lecture that will leave you more confused than when you started. Such is the complicated nature of one of England’s favourite sports. When I am asked that question I usually resort to saying that it is an English version of baseball. Of course that is a gross generalization, but the basic structure of the two games is similar: someone throws a ball, another person hits the ball, and if they hit it well, they run around a bit. That is probably what most people watching cricket for the first time will see of it, and any talk of ‘silly mid-ons’ and ‘reverse-sweeps’ would just be white noise. Now, I should probably explain, if not what those phrases mean, at least what they refer to. Most of the strange cricketing lingo you will hear refers to either the names of the shots (reverse-sweep, on-drive, slog-sweep, cut, pull), the positions of those in the field trying to stop the ball (square leg, silly mid-on, long-leg, point, 3rd man, extra cover) and bowling techniques (googlies, off-spin, seaming) as well as quite a few more I frankly don’t have time (or space) to mention. And they are all part and parcel of a full enjoyment of the game. You can’t reduce cricket down to just its tactical elements and basic sporting techniques, there is an entire culture that comes with it, as you might expect with a sport that, in its shortest format, lasts an entire day, and in its longest, 5. In such a marathon sporting event, you find huge amounts of importance placed on the lunches, the afternoon teas, the subsequent napping behind a pair of sunglasses, the reading of newspapers and the endless snacking on a bottomless picnic. And this is the same whether you are watching a village game on a lazy Sunday afternoon or watching a test match (5 day game) between England and Australia at Lords, the home of Cricket. At the latter you will observe even more strange cricketing rituals, namely the wearing of some of the most colourful outfits known to man by those sat in the pavilion, and the continuous chanting of England´s travelling band of supporters, ‘The Barmy Army’. Take any of this away and, as the saying goes, “it’s just not cricket”. So whilst it may seem an impenetrable sport from the outside, and it certainly takes some commitment to truly get into the game, it is most definitely worth it as you will not only gain the enjoyment of an exciting and immensely intricate sport, but a new level on which to interact with the people and sporting culture of the UK, not to mention the linguistic kudos you would gain after saying “he was gone for a golden duck after  slog-sweeping a googly that came off the rough, past silly mid-on to the fielder at cow corner”.

Tom Gidman, Englishman and cricket nut